Historia Chocolates Santocildes


La historia de esta fábrica comenzó al otro lado del charco, en Argentina, cuando el abuelo, de los actuales dueños, emigro con 20 años para casarse allí. La novia, la cual, era menor de edad tuvo que falsificar la fecha de nacimiento para llevar a cabo el casamiento.
Después regresó a España, nos situamos a comienzos del siglo XX.
El abuelo era originario de San Justo de La Vega, zona de maragatería, que en aquella época era el epicentro de la industria chocolatera. Tras reflexionar sobre la implantación de otra fabrica de chocolate en su pueblo natal, tomo la decisión de trasladarse a una zona donde este mercado estuviera menos explotado. Y con esta decisión acabo ubicándose en Castrocontrigo en 1916.
En esta época la maquinaria era movida por agua situándose la fábrica en un molino, mas adelante se traslado al centro del pueblo, donde en la actualidad continua. La pequeña empresa salió adelante gracias al pensamiento tan adelantado, para su época, del abuelo David. Incluso sobrevivió a la guerra civil y a los años de declive vividos posteriormente en España.
Las riendas de la empresa fueron tomadas posteriormente por Carmina, una de las hijas de David, que junto a su marido Bernardino continuaron con la tradición chocolatera (ellos son los padres de los actuales dueños). La saga de chocolateros continuaba en Castrocontrigo, pues en la sangre de esta familia hay algo especial transmitido de padres a hijos.
Con el fallecimiento de Bernardino la empresa paso a manos de los actuales dueños. Estos han sabido mantener en equilibrio la esencia y el buen hacer, que supieron transmitirles sus padres, con el desarrollo y la innovación del siglo XXI.
Siguen partiendo de los mejores cacaos del mercado, tostados en bombo de leña de roble para remarcar los sabores y olores propios del cacao, provenientes de Ghana, Costa de Marfil, Ecuador, etc.
Los procesos no han variado apenas desde 1916 se ha modernizado la maquinaria, aunque sigue siendo una fabricación casi manual.
Juan el maestro chocolatero mima cada tableta que sale de sus lineales y Fernando el encargado de poner en venta, este delicioso producto, se desplaza personalmente a los puntos de venta.
Y es que esta familia de chocolateros centenarios lleva el amor al chocolate corriendo por sus venas, lo cual, se comprueba al probar alguna de sus maravillosas referencias.